Infertilidad Femenina: principales causas y síntomas

Infertilidad Femenina: principales causas y síntomas

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la infertilidad afecta a unas 186 millones de personas en el mundo. La femenina registra un 30% de los casos al igual que la masculina y un 20% son mixtos o combinados. Es decir, donde los dos miembros de la pareja se ven afectados.

El principal síntoma de la infertilidad es la incapacidad de quedar embarazada tras un año teniendo relaciones sexuales sin protección. Este plazo es menor, de 6 meses, en caso de que la mujer sea mayor de 35 años. Los ciclos menstruales largos (35 días o más) o cortos (menos de 21 días), irregulares o ausentes también pueden ser una indicación de un trastorno o patología. Dolor intenso durante el periodo menstrual, cambios repentinos en duración, abundancia del flujo o sangrado frecuente entre periodos son síntomas que requieren atención médica. Sin embargo, las causas de la infertilidad femenina pueden ser muy variadas. 

No quedarte embarazada puede ser un síntoma de infertilidad. (Freepik)
No quedarte embarazada puede ser un síntoma de infertilidad. (Freepik)

 

¿Cuáles son las causas de la infertilidad femenina?

  • Obstrucciones o lesiones de las trompas que pueden ser causadas por enfermedades de transmisión sexual no tratadas o complicaciones de abortos no seguros.
  • Problemas uterinos que podrían ser de origen inflamatorio (como la endometriosis), de naturaleza congénita o de naturaleza benigna como fibromas.
  • Trastornos de los ovarios como el síndrome de ovario poliquístico o disfunción ovulatoria.
  • Desajustes del sistema endocrino que provocan desequilibrios hormonales
  • Factores de riesgo como enfermedades crónicas, diabetes, cáncer o ciertos medicamentos.
  • La edad: las mujeres tienen una disminución de la reserva ovárica a partir de los 35 años limitando su capacidad de quedar embarazadas. 
  • Llevar un estilo de vida poco saludable: estrés, fumar, la contaminación del aire y tener pocas horas de sueño por las noches pueden contribuir a un deterioro en la fertilidad femenina.

Es fundamental llevar un estilo de vida saludable para cuidar la salud reproductiva - Braulio Peramo

Ejercitarte, comer balanceado y prescindir del tabaco y el alcohol puede ayudarte a preservar tu salud fértil. (Bruce Mars para Unsplash)
Ejercitarte, comer balanceado y prescindir del tabaco y el alcohol puede ayudarte a preservar tu salud fértil. (Bruce Mars para Unsplash)

 

Algunos medicamentos como los antiinflamatorios o antipiréticos así como los corticosteroides usados como tratamiento para el asma o lupus pueden retrasar o dificultar la ovulación. Los antidepresivos y los antihipertensivos pueden aumentar la prolactina y producir ciclos anovulatorios (sin ovulación). Los fármacos para tratar la epilepsia, especialmente los más antiguos, pueden afectar los niveles de algunas hormonas reproductivas, así como las terapias de múltiples medicamentos. Sin embargo, en ningún caso se recomienda suspender o modificar ningún medicamento o tratamiento sin las órdenes de un médico especialista.

El cáncer y el tratamiento del cáncer pueden generar alteraciones reproductivas. Las cirugías, los tratamientos hormonales, la radioterapia y la quimioterapia o los trasplantes de órganos pueden interferir con la capacidad ovocitaria o causar cambios permanentes en la fertilidad. Estos pacientes deben consultar con su equipo de atención médica antes de realizar cualquier tratamiento para saber cómo va a afectar su fertilidad y cuáles son sus alternativas para preservarla.

Quiero quedar embarazada, ¿Qué hago?

El primer paso es ir al ginecólogo y hacer una visita preconcepcional. Algunas de las causas de la infertilidad femenina pueden ser tratadas para conseguir un embarazo. Las mujeres con patologías previas como diabetes, enfermedades renales, obesidad o cáncer deben visitar a su especialista en el momento en que quiere quedar embarazada. De esta manera se planifica el momento adecuado y disminuye el riesgo de complicaciones gestacionales. Mujeres expuestas a tóxicos, portadoras de VIH, con antecedentes de malformaciones, problemas genéticos, historial de drogadicción o de abortos de repetición también deben buscar atención ginecológica antes de comenzar la búsqueda.

Esta primera visita es primordial porque puede ayudar a detectar y tratar las patologías que están impidiendo la consecución del embarazo. En ella generalmente se hacen preguntas para conocer la historia clínica, historia ginecológica, antecedentes familiares y factores ambientales como ocupación y estilo de vida. Además, se ordenan pruebas como:

  • Analítica general con hemograma, serología y pruebas de coagulación.
  • Determinación de las hormonas basales, se examinan las hormonas FSH, LH, Estradiol y la hormona antimulleriana (esta última nos indica la reserva ovárica).
  • Ecografía para descartar problemas anatómicos y visualizar folículos antrales (contienen los óvulos inmaduros y son un indicador del potencial reproductivo)

Una ecografía puede descartar problemas anatómicos. (Mart Production para Pexels)
Una ecografía puede descartar problemas anatómicos. (Mart Production para Pexels)

 

En función de los resultados obtenidos y de cada caso en particular el ginecólogo podrá indicar estudios complementarios, referir a otros profesionales o recetar el tratamiento respectivo como vitaminas prenatales. Es importante que la mujer y su pareja visiten al especialista para realizar los estudios pertinentes y descartar o tratar el factor masculino. Este puede ser el causante del 50% de las consultas de fertilidad.

Los avances en medicina reproductiva ofrecen muchas posibilidades para pacientes o parejas que tienen dificultades para concebir: 

  • Técnicas de diagnóstico más novedosas: tratamientos individualizados con pruebas que permiten seleccionar la dosis y el fármaco adecuado para cada paciente. Los estudios diagnósticos genéticos previos a las implantaciones permiten seleccionar embriones cromosómicamente normales. 
  • Técnicas que permiten escoger el momento idóneo para transferir el embrión al útero.
  • Programas de criopreservación de ovocitos y embriones han evolucionado y producen resultados cada vez más satisfactorios. 
  • Avances en suplementación y estudios concluyentes que prueben sus beneficios.
  • También se ha dado más importancia a la salud emocional, al manejo del estrés y al estilo de vida. Por esto, muchas clínicas ofrecen asesorías y acompañamiento psicológico. 

Todos estos avances nos sitúan en una posición privilegiada en medicina reproductiva y aumentan la esperanza de parejas y personas que quieren lograr un embarazo. 

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